jueves, 14 de noviembre de 2013

Ceguera psiquica

La ceguera psíquica también llamada ceguera cortical es debida a un daño cerebral en las áreas visuales primarias del lóbulo occipital estando conservados los órganos visuales (ojos, nervio óptico...) y se caracteriza por una vaga percepción de la luz o del movimiento, no pudiendo ir más allá de esto. Esto hace que los sujetos que la padecen rara vez choquen con los objetos y esto haga pensar que se trata de una simulación. En este sentido será necesario diferenciarlo del síndrome de Münchhausen o ceguera simulada.

Además la ceguera cortical muchas veces se acompaña de anosognosia; siendo la anosognosia la incapacidad para ser consciente de los déficits de uno mismo. Por tanto pueden ser pacientes que niegan su propia ceguera o no le dan la importancia que realmente tiene.
Junto a la anosognosia también pueden aparecer alucinaciones visuales simples o elaboradas que remplacen la falta de percepción del sujeto y protejan la negación de la ceguera
Cuando aparece junto con anosognosia y alucinaciones se llama Síndrome de Anton.
 El pronóstico es pesimista cuando la pérdida de visión es total (sin percepción de luz) y especialmente cuando la lesión que la provoca es bilateral (afecta a ambos hemisferios cerebrales). La mejora de producirse comienza con la visión de luz, luego de movimiento y colores y finalmente de formas.





 La ceguera cortical se manifiesta con los síntomas siguientes:

  • pérdida repentina de la visión por lo general en ambos ojos, el paciente no ve nada;
  • a veces pueden aparecer alucinaciones visuales;
  • por sorprendente que pueda parecer, el paciente puede no ser consciente de que no ve nada: se habla de anosognosia visual;
  • los ojos son estrictamente normales, no están rojos ni son dolorosos;
  • las pupilas continúan siendo reactivas normalmente a la luz, contrayéndose frente a una fuente de luz y dilatándose en la oscuridad.
 No existe tratamiento para curar la ceguera cortical aparte del tratamiento de la causa si es que ésta es reversible. Recuperar la vista puede ser rápido, progresivo, parcial o incluso imposible en ciertos casos.


Sara Rodríguez Roudani y Alba Tadeo Sánchez 

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